El país del 2013
Economía argentina y optimismo
Escrito el Jueves 16 de Mayo del 2013 19:05
Fuente Cr. Luis Herrera
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Especialistas o no, todos sabemos que las expectativas son muy importantes en materia económica. Las previsiones que los actores (consumidores, productores, inversionistas), hacen sobre las variables fundamentales de la economía, repercuten en el comportamiento que tendrán dentro del circuito. Algunos decidirán invertir, otros vender, comprar, cambiar de rubro o de auto, ahorrar en dólares o en oro, etc.
 
Cuando estas percepciones son compartidas por varios jugadores, impactan en la economía real: corridas bancarias, exceso de demanda, escasez de divisas. Todo ello genera tensiones y dudas con respecto a la marcha de la economía y, peor aún, con el futuro. Aquí es cuando se "contagian" quienes no habían reaccionado antes.
 
En la Argentina del 2013, varias señales podrían predecir un caos:
 
-Inflación creciente
-Desaceleración del crecimiento
-Fuertes controles para evitar corridas cambiarias.
-Tensión entre el gobierno y los gremios (que ya se percibe en las paritarias de los diversos sectores).
-Caída de las reservas para mantener el valor del dólar.
 
Sin embargo, como en una película navideña, el optimismo va triunfando. Las perspectivas de las que hablé al principio se traducen en aumentos en el consumo de bienes y servicios: autos, electrodomésticos, vacaciones y otros. Hay quienes ven en estas actitudes un comportamiento irresponsable, que sacrifica el ahorro futuro por un presente abundante. ¿Está mal eso?
 
Veamos: uno de los supuestos de la ciencia económica es que los agentes (en este caso el consumidor), actúan racionalmente maximizando su satisfacción. El marketing nos enseña que el hombre no compra sólo lo que realmente necesita, sino que está dispuesto a pagar por un "producto" si éste tiene un valor satisfactor mayor al monetario que desembolsa por él (entendemos por "producto" un paquete satisfactor de necesidades, sin distinguir entre bienes tangibles, servicios o ideas).
 
Por otro lado, el deseo se trasforma en demanda cuando existen recursos económicos que permiten adquirir esos productos.
 
Entonces, si el consumidor paga, el productor cobra, contrata y vuelve a producir, ¿como sigue la película?.
 
En mi opinión, faltan dos actores: el estado y el sector financiero. Están, pero cumpliendo un papel secundario, no activo. Los verdaderos protagonistas hoy son los consumidores, que con su optimismo empujan esta economía a pesar de los problemas internos y externos. Con las herramientas que tienen, el estado y los bancos podrían disipar las dudas: fortaleciendo, financiando, priorizando.
 
Esto no terminó. Los consumidores y productores esperan que, al final, sean reconocidos por su esfuerzo y dejen una moraleja. Como en las películas.